lunes, 18 de julio de 2016

Cali en 48 horas

El primer olor en Cali me recordó a la ciudad de Lima. Es una mezcla de humedad y trópico difícil de describir que inexorablemente me transportó a ese otro lugar de Latinoamérica que ahora está más cerca. Pero es al pasear por sus calles y especialmente en sus mercados donde todo vuelve a resurgir. Es la fruta y el olor a cítricos tropicales, no hay duda. 
En la bandeja del desayuno, el café me recuerda que estoy en un lugar privilegiado para el cultivo de este grano. El plátano frito envuelto en queso y las arepas, que las encontramos dulces, saladas, con queso o sin él, me abren el apetito. Al mediodía, pruebo una modalidad colombiana de arroz chaufa. El arroz está jugoso como pocas veces lo he probado. Lo acompaño de jugo de uva, buenísimo. Parece que en el valle del Cauca, donde nos encontramos, se da mucho esta fruta y Yamile, la decana de Comunicación, nos comenta que su hija se curó de Dengue bebiendo ininterrumpidamente este líquido durante tres días. 
De momento me quedo con las ganas de probar el Milto, especie de cola-cao y la Panela pero todo llegará. 
En la segunda visita al mercado, venimos con cuatro aguacates de vuelta :) Entre dos, suman más de un kilogramo de peso. Son pura mantequilla y en el tacto sabes que no hay engaño. No defraudan al paladar. 
Entre sus gentes, una se siente foránea, pero al mirar alrededor, percibes detalles comunes, rostros hermanos. Hay toda una variedad de tonalidades de piel. Sorprendentemente no nos encontramos entre aquellos con el tono de piel más claro. Hay un elemento africano  dominante en la dermis de numerosas personas. Es bonito y te hace pensar en el pasado de este pueblo.

Alguien nos recuerda que no podemos pasar desapercibidos, por la manera de hablar. Me alegra pensar que quizás por el aspecto sí. Ese chico, un comando de seguridad del recinto donde nos encontramos, nos comenta que tiene una tía viviendo en Andalucía. Se vuelven a dar las concurrencias. Hay que decir que los miembros de seguridad nos miran con curiosidad intentando averiguar informaciones varias sobre nuestra procedencia y quizás los motivos de nuestra estancia allí. Son jóvenes, educados y atentos.
 Amanece. Son las 05.55. 














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